Historia

Marqués de Montana (1734- 1785)

La historia de esta casa comienza en 1775 cuando Antonio Cabezas de Aranda y Guzmán, primer Marqués de Montana, dio orden de construir un palacio en el Llano de San Sebastián.

Después de numerosa gestiones para obtener los permisos correspondientes consigue llevar a cabo su proyecto; un bello palacio Barroco en un lugar inmejorable. Sus arquitectos fueron el sevillano Antonio Matías de Figueroa, Pedro de Cos y Juan Díaz de la Guerra. 

El 21 de Marzo 1776 Antonio Cabezas de Aranda y Guzmán compra el convento de Santo Domingo, un solar aledaño al palacio, en el llano de san Sebastián, con sus bodegas y casas principales.

Cabildo de la Iglesia Colegial de Jerez

En 1782 finaliza la construcción del palacio, al menos lo fundamental para poder habitarlo, este año el Marqués de Montana compra el convento de Santo Domingo otro solar esquina al llano de San Sebastián y a la calle Cabezas, donde el marqués ya había construido unas “casas principales grandes”. El término definitivo de las obras no llegó hasta pasada la muerte de su primer propietario el Marqués de Montana, 1785.

En las últimas voluntades de este dejó constancia de que en el caso de morir sin descendencia, como así fue, el palacio sería gestionado por el Cabildo de la Iglesia Colegial de Jerez que arrendaría dicho palacio a petición del Marqués y cuyos beneficios irían a sufragar los gastos de los hospitales de mujeres de la ciudad.

Juan Pedro Domecq Lembeye 1796-1869

Juan Pedro Domecq Lembeye 1796-1869

Juan Pedro Domecq Lembeye

En 1855 el palacio es comprado por Juan Pedro Domecq Lembeye (1796-1869), pagando por él más de medio millón de reales de Vellón.

Entre 1855, fecha de adquisición del mismo y hasta 1964 el palacio ha sido habitado por la familia Domecq, pasándose a llamar Palacio Domecq.

Reformas durante el siglo XX

A principios del siglo XX el palacio es reformado por Francisco Hernández-Rubio y más tarde en 1964 se realizó una segunda e importante reforma por parte del arquitecto Vicente Masaveu.

En 1964 el palacio es adquirido por la bodega del mismo nombre y tras un breve periodo de tiempo, ha vuelto a manos de la familia como antaño.

En el año 2003 el Palacio Domecq es declarado Bien de Interés Cultural.