El Palacio

Palacio Domecq 1778

La arquitectura española dispone de auténticas joyas, entre las que se encuentra el Palacio Domecq, majestuoso icono de la arquitectura civil jerezana del siglo XVIII.

Como si se tratara de un museo, cuadros, tapices, esculturas y materiales nobles traídos exprofeso desde Italia, Flandes y Francia, enmarcan un conjunto artístico y cultural único y excepcional.

De planta cuadrangular, dispone de un eje vertebrador que enlaza el pórtico con la fachada y escaleras imperiales a un patio de columnas de mármol rojo de vistas hipnóticas, sin olvidarnos de la peculiaridad de sus suelos y la belleza de sus artesonados.

Sus majestuosos balcones compuestos de ondulantes molduras y ornamentos, nos invitan y dan paso a una de las mejores vistas de Jerez. Ya en el interior de su galería accedemos a diferentes estancias cuya decoración es todo un referente en cuanto a estilo y delicadeza de las formas, gracias a las obras de arte que alberga en su interior y a la armoniosa composición de elementos decorativos que dan un resultado sublime digno de un palacio como este.

HistoriaFamiliaGalería

Marqués de Montana (1734- 1785)

La historia de esta casa comienza en 1775 cuando Antonio Cabezas de Aranda y Guzmán, primer Marqués de Montana, dio orden de construir un palacio en el Llano de San Sebastián.

Después de numerosa gestiones para obtener los permisos correspondientes consigue llevar a cabo su proyecto; un bello palacio Barroco en un lugar inmejorable. Sus arquitectos fueron el sevillano Antonio Matías de Figueroa, Pedro de Cos y Juan Díaz de la Guerra. 

El 21 de Marzo 1776 Antonio Cabezas de Aranda y Guzmán compra el convento de Santo Domingo, un solar aledaño al palacio, en el llano de san Sebastián, con sus bodegas y casas principales.

Cabildo de la Iglesia Colegial de Jerez

En 1782 finaliza la construcción del palacio, al menos lo fundamental para poder habitarlo, este año el Marqués de Montana compra el convento de Santo Domingo otro solar esquina al llano de San Sebastián y a la calle Cabezas, donde el marqués ya había construido unas “casas principales grandes”. El término definitivo de las obras no llegó hasta pasada la muerte de su primer propietario el Marqués de Montana, 1785.

En las últimas voluntades de este dejó constancia de que en el caso de morir sin descendencia, como así fue, el palacio sería gestionado por el Cabildo de la Iglesia Colegial de Jerez que arrendaría dicho palacio a petición del Marqués y cuyos beneficios irían a sufragar los gastos de los hospitales de mujeres de la ciudad.

Juan Pedro Domecq Lembeye 1796-1869

Juan Pedro Domecq Lembeye 1796-1869

Juan Pedro Domecq Lembeye

En 1855 el palacio es comprado por Juan Pedro Domecq Lembeye (1796-1869), pagando por él más de medio millón de reales de Vellón.

Entre 1855, fecha de adquisición del mismo y hasta 1964 el palacio ha sido habitado por la familia Domecq, pasándose a llamar Palacio Domecq.

Reformas durante el siglo XX

A principios del siglo XX el palacio es reformado por Francisco Hernández-Rubio y más tarde en 1964 se realizó una segunda e importante reforma por parte del arquitecto Vicente Masaveu.

En 1964 el palacio es adquirido por la bodega del mismo nombre y tras un breve periodo de tiempo, ha vuelto a manos de la familia como antaño.

En el año 2003 el Palacio Domecq es declarado Bien de Interés Cultural.

 

Orígenes de la familia

Escudo Familia DomecqLos orígenes de la familia Domecq se remontan a 1385 en el sur de Francia en la comarca del Bearn, donde aparecen los primeros escritos en los que se citan a los Domecq de la Verguerie de Usquain como una de las familias más antiguas de la región y relacionada con la nobleza, tal es así que el 18 de marzo de 1666 Juan de Domecq recibe de Luis XIV, el Rey Sol, un par de guantes blancos y una espada como muestra de agradecimiento por la ayuda a la corona.

Dichos símbolos todavía permanecen presentes en el blasón familiar. El cual se puede apreciar en el escudo de la fachada principal del palacio y en innumerables lugares dentro de la Casa tanto en ella como en diferentes motivos decorativos.

Adquisición de la primera bodega

Pedro Domecq Lembeye 1787-1839

Pedro Domecq Lembeye 1787-1839

Es en 1730, cuando D. Patricio Murphi labrador irlandés nacido en Greatforth, residente en Jerez de la Frontera desde 1725, crea un pequeño negocio vinatero, con viñas adquiridas en diversos pagos y unas bodegas en la calle Tornería, donde vivía, ampliadas después con otras adquiriera en el Llano de San Sebastián.

El 21 de julio de 1762, fallece soltero, y deja como heredero a su vecino y socio D. Jean Haurie, también soltero, que procedente de Francia (Bearn ) se había instalado en Jerez en 1740.

Juan Haurie hace venir de Francia a otros cinco bearneses sobrinos suyos, Juan José, Juan Pedro y Juan Luis, hijos de su hermano don Pedro. Juan Carlos, hijo de su hermano don Juan Pedro, y don Pedro de Lembeye y Haurie, hijo de su hermana doña María y de Arnaldo de Lembeye.

Jean Haurie fundó con sus parientes en 1791, “Juan Haurie y Sobrinos” orientada a la exportación a Inglaterra (“John Haurie and nephwes”), representada en Londres por la firma “Ruskin, Telford & Domecq”, constituida en 1809. Es éste Pedro de Domecq Lembeye, sobrino nieto de Jean Haurie, hijo de su sobrina Catalina de Lembeye y Haurie y de don Juan de Domecq, señor de la Casa Domecq d’ Usquain.

Pedro Domecq Lembeye (1787-1839) junto a su tío abuelo Juan Haurie (1719-1794) consiguen que el apellido Domecq traspase nuestras fronteras adquiriendo un gran prestigio y protagonismo en la escena comercial de aquellos momentos.

Familia Lancaster

La saga familiar comienza con el matrimonio de Pedro Domecq Lembeye y Diana de Lancaster (en 1814), emparentada con la familia real inglesa. El matrimonio tiene cinco hijas: Diana, Adela, Cecilia, Alicia y Carolina, que tras contraer matrimonio en Francia, se desvinculan de la empresa familiar en Jerez, por lo cual un poco más tarde se incorporará en el negocio el hermano de Pedro, Juan Pedro Domecq Lembeye con el objetivo de ayudar y hacer prosperar a la bodega.

Es entonces cuando la familia Domecq, empieza a generar una gran actividad comercial gracias a una visión totalmente innovadora de los negocios que nada tenía que ver con aquella época. Por lo tanto es este el año que marca el comienzo de una larga actividad vinícola de la cual ya nunca se desvincularán, llegando hasta nuestros días

Juan Pedro Domecq Lembeye 1796-1869

Juan Pedro Domecq Lembeye 1796-1869

A la muerte de Pedro Domecq Lembeye de forma accidental a los 52 años, su hermano Juan Pedro, que ya participaba en el negocio va adquiriendo las participaciones de sus sobrinas Domecq Lancaster hasta convertirse en único propietario de la firma en 1864. Este llevó a cabo grandes logros en la bodega Domecq, tal fue así que adquirió el Palacio en 1855 habitándolo primero él y más tarde sus descendientes.

En 1842 Juan Pedro Domecq hace venir a Jerez a su sobrino Pedro Domecq Loustau, nacido en Usquain, en 1824, quien llegó a desempeñar la gerencia del negocio, y posteriormente al quedarse don Juan Pedro como único propietario, da participación a su sobrino y colaborador, construyendo en 1867 una sociedad regular colectiva, a partes iguales.

Juan Pedro nunca se casó, pero quiso dejar a un heredero excepcional, su hijo natural Juan Pedro de Aladro (1845-1914), el cual además de continuar con los negocios familiares junto con su primo Pedro Domecq Loustau (1824-1894) y hacer de la bodega un negocio fructífero, fue un destacado diplomático, hablaba ocho idiomas, fue pretendiente al trono Albanés por vía materna, la princesa Kastriota además de ser un hombre culto e inmensamente generoso, residió entre París y Jerez.

Durante su estancia en Jerez vivió en el palacio que heredó de su padre dándole a este el regalo de una fantástica biblioteca con volúmenes irrepetibles e innumerables obras de arte.

Juan Pedro Aladro y Domecq

Juan Pedro Aladro y Domecq

Juan Pedro Aladro y Domecq, que finalmente fue reconocido hijo legítimo por su padre, muere sin descendencia por lo que la bodega pasa a manos de la familia Domecq Loustau.

Los méritos y reconocimientos empresariales de aquella época llegan a su cenit cuando en 1867 Pedro Domecq Loustau recibe el encargo de un amigo, de elaborar 500 bocoyes de alcohol de gran calidad .

Una vez el encargo estaba finalizado, el cliente le comunica la imposibilidad de hacer frente a dicho pago. Pedro Domecq dio entonces orden de almacenar los 500 bocoyes en botas de roble americano de la bodega. Pasaron cinco años y al realizar casualmente una cata, descubrió que aquel aguardiente se había transformado en un precioso líquido dorado con un sabor fuerte pero a la vez delicado aroma. Se bautizó con el nombre de Brandy.

Este descubrimiento supuso la apertura a nuevos mercados hasta entonces inimaginables. Pedro Domecq Loustau ordenó traer de Inglaterra y Francia alambiques y maquinarias con las que poder empezar a comercializar esta fantástica bebida. Es en el año 1874 cuando nace el mítico Brandy “Fundador”, buque insignia de la bodega.

Pedro Domecq Loustau 1824-1894

Pedro Domecq Loustau 1824-1894

Desde el último cuarto del siglo XIX hasta la mitad del siglo XX Domecq gozó de un enorme prestigio gracias a la expansión de sus productos dentro y fuera de nuestras fronteras como fue en el caso de Méjico.

En el siglo XX y XXI la saga Domecq sigue imparable al frente de negocios y generando actividades empresariales tal y como lo hicieron sus antepasados, dejando un legado imborrable en la historia empresarial y cultural de España.